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Hace más de
cuarenta años
que los vecinos
de la ciudad de
Glew reclaman
pavimentación y
mejoras en las
calles de sus
barrios. El caso
del barrio
Almafuerte es
uno de los más
críticos: sólo
tres calles se
encuentran
pavimentadas.
Este año,
llegaron
diferentes obras
al distrito,
pero ninguna
contempla, aún,
el reclamo más
urgente de los
vecinos.
En la localidad
bonaerense de
Glew, partido de
Almirante Brown,
algo distinto
está pasando.
Una mañana de
octubre los
vecinos se
encontraron con
que varias
calles de su
ciudad estaban
cortadas y los
colectivos
debían cambiar
su recorrido. En
el barrio
Almafuerte
pasaba algo
similar: algunas
cuadras no
podían ser
transitadas
porque un cartel
se los impedía:
“hombres
trabando”,
decía.
Este barrio
periférico
empieza a
escasas seis
cuadras del
centro de la
localidad. Dos
fronteras
imaginarias la
dividen de la
estación
glewsina: una es
en el final de
la calle
Lamberti y la
otra, la más
cruda, se ubica
en la
terminación de
la calle
Almafuerte y en
el inicio de
Capitán Olivera.
Decimos la más
cruda, porque
allí se ve el
génesis de las
desigualdades
que vive esta
ciudad (que
podría ser
cualquier otra
del distrito):
la calle
homónima al
nombre del
barrio termina
su asfalto en
Olivera y a
partir de allí,
lo único que se
ve son caminos
de tierra,
grandes pozos
que forman
peligrosas
zanjas, muchas
casas con
precarias
instalaciones
eléctricas y
veredas
imaginarias
formadas por
cascotes o en su
defecto, por
pasto.
Pero estos días
de octubre
trajeron algo
nuevo al barrio:
unos cuantos
camiones de
carga que vienen
y van y más de
diez obreros por
cada calle en la
que se está
trabajando. Esta
postal no es
común para los
vecinos. “¿Están
por asfaltar?”,
se pregunta un
señor en el
almacén de la
esquina. “Si es
así, no puedo
creerlo”, le
responde otro
hombre, con
brillo de
esperanza en la
mirada y con un
dejo de ilusión
en su voz.
Pero el misterio
no duró mucho.
Las cuadras de
la estaciónde
Glewque fueron
cortadas
corresponden al
plan municipal
de bacheo e
implicaba
mantenimiento de
las arterias
pavimentadas más
importantes de
la localidad.
Las calles en
cuestión son: 33
Orientales,
Méndez, Jorge
Newberry,
Mansilla,
Güiraldes y
Sarmiento. Todas
de la zona
céntrica.
En tanto, en el
barrio
Almafuerte, las
ilusiones de
quienes creyeron
que el tan
ansiado asfalto
iba a llegar, se
vieron nulas,
una vez más. El
trabajo de obras
que están
haciendo ahí es
sólo de cordón
cuneta, como
informaron a “La
Estación”
fuentes
oficiales.
Las tareas
comprenden solo
dos calles:
Butler y Walter
De Navazio. Y a
ambas les
pertenecen tres
cuadras de
trabajo, desde
el último
asfalto hasta el
final de cada
arteria. En este
caso, las dos
terminan en la
crítica calle
Olivera, pero a
ésta, las obras
aún no le
corresponden.
“Doce mil metros
para la creación
de cordón cuneta
de hormigón
fueron
distribuidos
para todo el
distrito de
Almirante Brown
y se espera que
el plazo de la
obra termine en
seis meses”,
afirmó un
allegado a la
obra
constructora
encargada de los
trabajos.
“¿Cordones? ¿Y
sólo para seis
cuadras? Asfalto
necesitamos”,
reclama Elvira
Medina, vecina
desde hace más
de cuatro
décadas. Ella
vive en la calle
Lagos entre
Bigatti y
Olivera. Y
sigue: “Calles
dignas queremos.
Esto es una
laguna cada vez
que llueve, los
remises no
quieren pasar y
tienen razón.
¿Cómo se van a
meter acá? Si se
encajan en el
barro no los
saca nadie. Ni
una ambulancia
en caso de
emergencia
podría pasar”.
Elvira cuenta
una verdad que
nadie puede
negar: circular
por el barrio
Almafuerte es
una odisea hasta
cuando el piso
está seco.
Grandes pozos en
medio de las
calles hacen que
viajar en auto
parezca una
montaña rusa.
Según detallan
desde la
Secretaría de
Infraestructura
y Desarrollo del
municipio, la
etapa de cordón
cuneta es sólo
la primera de un
plan de
pavimentación.
“Luego de la
primera
instancia, llega
una segunda
etapa de
consolidado con
piedra y líquido
adherente al
suelo del lugar
Ahora no se
realizará la
colocación de la
carpeta de
rodamiento
negra, pero la
obra quedará
preparada para
colocarla en un
futuro”,
afirman.
Los vecinos, un
poco escépticos
tras escuchar
por décadas que
en algún momento
el asfalto va a
llegar, aún
esperan que esta
vez, no sólo sea
una promesa de
campaña.
Sabrina Sena.
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