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Fuera
del mapa
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En el
barrio
Las
Tunas,
Claypole,
15
familias
“sobreviven”
ante el
sistemático
desinterés
del
municipio.
Detrás
del
Complejo
San
Francisco
Solano y
al
límite
del
barrio
Las
Tunas
hace más
de 10
años
intentan
vivir
alrededor
de 100
personas.
Comentan
los
vecinos:
“En cada
terreno
somos
dos o
tres
familias,
de cinco
o seis
integrantes
como
promedio
en cada
casa.
Hace
unas
semanas
anduvieron
censando,
preguntando
cuanta
gente
vivía,
las
edades,
porque
no
figuramos
en el
mapa
según el
municipio.
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Dicen
que acá
figura
un
baldío,
y por
eso no
tienen
nombres
las
calles,
ni
numeración.
Tenemos
que dar
la
dirección
de otro
vecino o
de un
familiar.
Para las
empresas
de
servicios
figuramos
como
zona
peligrosa
y no
podemos
pedir
nada;
agravado
porque
no tener
dirección.
En
octubre
van a
volver a
pasar
por el
censo,
esperamos
poder
solucionar
el tema
de las
direcciones
al menos,
así
podríamos
contar
con los
servicios
mínimamente.”
La tarde
está
soleada
y en los
días
previos
no
llovió,
sin
embargo
las
callecitas
están
llenas
de barro
y
desechos
cloacales. |
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Dentro de las
casas la humedad
es moneda
corriente. A
esto los vecinos
agregan:” Hay
chicos
discapacitados,
con problemas de
bronquios,
varios con
granos en el
cuerpo. Es muy
peligroso vivir
en estas
condiciones. Hay
que tener en
cuenta que no
entra ninguna
ambulancia y
para ir al
hospital tenemos
que caminar por
el barro hasta
la Avenida.
Encima tenemos
el problema de
la planta del
complejo San
Francisco
Solano, que
rebalsa seguido
y todo el
desecho cloacal
viene a parar a
nuestras casas
porque estamos
en bajada. “
Al hablar del
accionar de
legisladores la
respuesta es
certera: “Nunca
vino nadie, ni
siquiera a
darnos un
colchón, y eso
que pasamos por
muchas
inundaciones e
inviernos
crudos. Cuando
cayeron piedras
hace tres años
no nos salvamos
ninguno, todos
los techos
quedaron
destrozados.
Habían dicho
desde el
municipio que
iban a darnos
chapas de zinc y
membranas. Al
cabo de unos
días lo único
que nos dieron
fue unas chapas
de cartón que se
rompieron con el
primer viento.
Después de eso
nada. Por eso
nos vemos en la
necesidad de
salir a reclamar
y ser escuchados
antes de que las
cosas se pongan
peor. Nuestras
prioridades son
el
reconocimiento
de las
viviendas, la
construcción de
veredas y zanjas
para que no se
inunde”. El sol
se iba ocultando
y el frio
empezaba a calar
en los frágiles
cuerpos de
quienes no
tuvieron
elección.
Cristian
Villalba
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