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En Almirante Brown
existen alrededor de 15
escuelas dedicadas a
chicos con enfermedades
mentales o motrices. Una
de ellas, Nuevo
Amanecer, ubicada en una
vieja casa de la
localidad de José
Mármol, desde hace 21
años se dedica a la
educación y a la
inserción de sus
alumnos. Por medio de
hipotecas, de rifas y
colectas por parte de
la Asociación de Padres
para la educación
especial (APLE), grupo
conformado por padres de
los alumnos que tienen a
su cargo el andar de la
escuela, lograron
conseguir un lugar
propio en 1993, sobre la
calle Rosales donde se
encuentran actualmente.
Hoy por hoy, cuenta con
50 chicos que reciben
formación teniendo en
cuenta sus capacidades,
limitaciones y
destrezas. En grupos
pequeños y con un
trabajo personalizado
intenta, no sólo educar
a los chicos sino
también formarlos en
algún tipo de oficio,
siendo una de las pocas
escuelas que llevan
adelante esta tarea en
el distrito. Mabel
Loiacono, directora de
la escuela comenta:
“Hace unos años
compramos un terreno a
pocos metros de acá
donde queremos levantar
la escuela laboral para
los chicos, ya que no
tenemos más espacio.
Pero no tenemos dinero y
del Estado sólo
recibimos una carta que
dicen no tener partida.
Tenemos que empezar
desde cero, desde los
planos y todo lo que
viene después”.
Las innumerables trabas
a nivel burocrático y
presupuestario han hecho
que esta empresa se vea
postergada
constantemente. Sin
embargo, al limitado
apoyo que reciben desde
la Provincia, aporta el
sueldo del equipo
docente, se le suma el
hecho de no contar con
la categorización del
Servicio Nacional de
Rehabilitación (SNR) el
cual le permitiría a la
escuela el ingreso de
los aportes que las
obras sociales hagan a
los alumnos,
comprendiendo la cuota
mensual, el gasto del
comedor (actualmente se
dan 3 comidas diarias
con un promedio de $1,80
por cada chico
proveniente del aporte
de los padres de la
Asociación) el traslado
hacia la escuela, y de
ésta a sus hogares. La
directora agrego : “Hace
bastante tiempo estamos
tratando de conseguir la
categorización que nos
permita contar con el
dinero que pueden
aportar las Obras
Sociales, pero después
de lo de Cromagnon se
pusieron muy duras y nos
piden muchísimos
requisitos, algunos
demasiados costosos para
nuestra economía. Si hoy
quisiéramos abrir la
escuela como en el
principio no podríamos”.
Actualmente, siguen
esperando la
confirmación de una
nueva visita de los
inspectores del SNR,
mientras continúan
refaccionando la escuela
y esperando poder
comenzar con las obras
para la escuela de
oficios que les
permitiría a esos 50
alumnos tener mayores
herramientas de
inserción a nivel
social.
cvillalba@laestaciononline.com.ar
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