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Hacer lo que nos gusta cuesta poco
Por
Sabrina S,
Los centros
culturales
barriales son
una alternativa
económica y
diferente. Desde
la última década
en adelante,
viven un momento
de apogeo en el
conurbano
bonaerense.
Variar las
clásicas salidas
al shopping o a
los boliches, ya
no parece una
tarea imposible.
En la zona de
Glew, los
centros
alternativos
para pasarla
bien están a
disposición de
los vecinos, no
solo los fines
de semana en
horarios de la
noche, sino
también abiertos
a todo el
público con sus
diversos
talleres.

El
Museo-Fundación
Soldi. Es un
edificio
representativo
de la ciudad. Se
construyó en
1982 cuando el
pintor Raúl
Soldi decidió
demoler una de
sus propiedades
para levantar un
edifico donde
poder conservar
sus obras. Desde
ese momento, la
Fundación
atesora sesenta
obras originales
del artista:
cuarenta óleos,
15 dibujos y
cinco grabados,
realizados entre
1927 y 1978, un
período que
atraviesa las
distintas etapas
del pintor,
denominadas
amarilla, azul,
blanca y
académica. Entre
las obras más
destacadas,
Sarita (1948),
que ganó el
premio en el
Salón Nacional;
Paisaje de Glew
(1949); Los
músicos (1956);
Las sombrilleras
(1959), premiada
en París, y Lola
Membrives
(1970).
A su vez, el
museo mantiene
una variada
grilla de
actividades,
muchas veces
gratuitas o a
cambio de un
bono
contribución. En
el auditorio del
antiguo edificio
se pueden
disfrutar desde
obras teatrales,
hasta conciertos
de variados
repertorios.
Este año, fue
sede del Mundial
de Tango
realizado en
Almirante Brown.
La Fundación
Soldi se
encuentra en
Obligado y
Gorriti, a tres
cuadras de la
estación de Glew.

“El Gringo
Viejo” es el
centro cultural
más
representativo
de la vanguardia
y la autogestión
que tiene la
localidad. Con
una historia de
bar y punto de
encuentro para
los amantes del
rock, el espacio
se renovó hace
ocho años y
desde entonces
se convirtió en
el lugar elegido
por los jóvenes
para innovar en
sus salidas de
los sábados. Con
continuas
presentaciones
de importantes
artistas del
under, las
Varietes que
propone este
centro cultural
es una de las
presentaciones
que mas
presencia de
público tiene.
Mezcla de humor,
actividades
circenses y
shows musicales,
el Gringo Viejo
tiene una barra
económica y
cobra una
entrada de entre
8 y 10 pesos.
Los talleres que
allí funcionan
son otro
atractivo del
espacio
cultural. Los
adultos y niños
encuentran en el
“Gringo” –como
lo conocen
todos- un lugar
para aprender
y/o practicar,
entre otros:
tela (acrobacia
aérea), dibujo,
trapecio,
folklore,
batucada y
ajedrez. También
existe la
biblioteca
“Ariel Niello”,
presentada hace
poco como uno de
los grandes
logros del
centro cultural.
El mismo se
encuentra en la
calle Gutiérrez,
a metros de la
calle Olivera.

“La Volanta” es
otro de los
centros
glewsinos que
fomenta la
participación en
el arte y la
cultura para los
vecinos. Creado
en una casa
clásica y de
fachada antigua
de la localidad,
este espacio
propone talleres
de apoyo
escolar, violín,
guitarra, dibujo
y artes
plásticas,
origami y
cestería en
papel, entre
otros. Cada
curso es dictado
por diferentes
profesores y
especialistas en
su materia. Esta
casa de la
cultura se
encuentra frente
a la estación de
trenes de Glew,
en la calle
Vicente López y
Planes.
Según artistas y
encargados de
los distintos
centros
mencionados en
la nota, el
éxito de los
espacios
alternativos es
que “el arte no
pasa de moda”.
¡Larga vida
entonces!
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