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Al igual que en las anteriores oportunidades a este grupo de obreros se les ofrecía pagarle la indemnización en cuotas, lo cual nunca pasaba. Orlando Torres, trabajador de la textil cuenta: “primero se empezó suspendiendo a una tanda de trabajadores, y cuando volvían se los echaba sin motivo, ya que trabajo había. Lo que quería hacer el dueño, Mario Federici, era vaciar la fabrica y vender todo sin pagarnos un peso”. Luego agrega: “de un total de 120 operarios en octubre éramos 37. En ese momento se iban a producir los últimos despidos, pero nos opusimos y nos quedamos adentro de la fábrica.
A partir de diciembre nos empezamos a mover para conformarnos como cooperativa, porque lo que queríamos era trabajar, nada más. Hasta conseguimos la matricula y estábamos empezando a producir y habíamos hecho acuerdos con otras cooperativas para intercambiar trabajo.”
A medida que los trabajadores iban organizándose el 11 de febrero el dueño, docente de Derecho Constitucional, Filosofía del Derecho y Teoría del Estado en la facultad de derecho de la UBA, apareció con un nuevo socio, Rubén Ballini, y trabajadores contratados en negro. Los trabajadores comentan:” ese día no lo dejamos pasar y entonces empezaron los aprietes, las presiones por parte del municipio, de los jueces para que firmemos una conciliación obligatoria.” A pesar de todos los inconvenientes que venían teniendo pudieron conseguir la media sanción de la ley de expropiación, por parte de Diputados, en mayo pasado. Lo único que faltaba era la otra media sanción de Senadores, la cual se iba a discutir en agosto. Finalmente en la sesión del 13 de dicho mes se les negó la expropiación a los trabajadores y se aprobó de inmediato el desalojo de los obreros que venían produciendo, el cual se llevo adelante en horas de la madrugada. Lo que Senadores le solicitó al municipio de Quilmes es un informe sobre la situación de la ex Filobel-Febatex para poder sancionar la media sanción que les falta a los trabajadores para que puedan funcionar como cooperativa y trabajar sin problemas. A principios de este mes lograron reunirse, por primera vez, con el intendente del distrito, Francisco Gutiérrez, quien prometió realizar una audiencia con las partes en conflicto y veedores en un local neutral. El lunes 7 de septiembre en el local de la CTA en Quilmes la mayoría de los trabajadores se hicieron presente para dicha audiencia. Por parte de la patronal, nadie se hizo presente. Por parte del municipio, tampoco, excusándose que se encontraban en reunión.
Actualmente, este grupo de 27 obreros, la gran mayoría ya pasó los 50 años, lleva un mes acampando en la puerta de la fábrica, soportando el hostigamiento de las fuerzas públicas, el frío y el hambre. Siguen luchando, a la espera de la media sanción de Senadores que les devuelva su fuente de trabajo.
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